
Me siento estos días como si estuviera conduciendo dentro de la bola de nieve que sostiene Orson Welles en Ciudadano Kane, cuando pronuncia "rosebud", con una diferencia, lo que inunda todo no es nieve sino pelusas de los chopos. Los primeros días puede llegar a ser incluso divertido, bastaría el soplo de un niño, para que estas maravillas aeronáuticas vuelen durante horas. Por el contrario, cuando deciden aterrizar, convierten la ciudad en un algodón de azúcar pisoteado en un ferial. Si el día está flojo,como decía la prostituta de Pedro Navaja, y no hay clientes pa trabajar, el taxi puede cubrirse con cientos de ellas, pareciendo , como Platero, hecho de algodón.
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