jueves, 14 de junio de 2007

LA PRIMERA CARRERA

Después de mi semana soulera, al cabo de unos cinco minutos varado, una señora ha abordado el taxi. Empapada, bajo el chubasquero del capitán Pescanova, ha provocado una vía de agua en popa. Ha recogido velas, con rudeza, y no me dio el saludo marinero, antes de vociferar las
coordenadas. He levado el ancla, y he girado el timón rumbo al destino deseado. La corsaria, no habiendo satisfecho su sed de sangre, me ha preguntado el motivo por el que mi piel aparecía oreada, sobre todo en comparación con su blanca palidez. Al explicarle, aún no se porqué, los efectos de la brisa en mi cara, he recibido la siguiente respuesta:
-JA, así podía yo buscar taxi el sábado, con los taxistas en la playa.

No he respondido nada; he cobrado la carrera, por supuesto sin propina.

Es cierto, ya estoy aquí.

2 comentarios:

  1. ¡JUAS!

    ¡Qué mala es la envidia!

    Si es que... ¿qué derecho tienes tú a pillarte vacaciones, pequeño saltamontes?

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  2. Gracias querido kagarrache.
    Siempre tienes un comentario amable para mi.
    Si subes alguna vez a mi taxi (al de verdad), hazmelo saber para que te haga un descuento.

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raul rodriguez el parabrisas pretende ser una ventana al mundo de un viajero fugaz,de alguien que esta en muchos sitios durante muy poco tiempo,alguien que se nutre tan solo de pequeños retales de conversacion,de pequeñisimos fragmentos de la vida de la gente,que en conjunto pueden mostrar una particular idea del mundo