
De todos es conocido, que los taxis se establecen en las paradas, bajo un estricto orden de llegada. Cuando uno está en la primera posición, la suerte ya está echada; poco valen ahora las diferencias con otros compañeros, el nivel del vehículo, la honradez, ni los conocimientos de idiomas; el destino, y solo eso, va a hacer que coincidan taxista y cliente. A partir de ese momento cualquier cosa puede pasar, se puede acabar la carrera con un beso o en el juzgado de guardia. El taxista puede tener que volver a empezar, o marchar a buscar el descanso del guerrero, con el jornal en el bolsillo.
Me asusta a veces pensar, que en esta profesión, mis clientes, mis ingresos, mis alegrías y mis llantos están inexorablemente supeditados al capricho del destino.
Nuestro trabajo es como ir a pescar,nunca sabes que traeras a casa,si una sardina para desanimo de la familia o un atun para gozo y deleite de todos.
ResponderEliminarEs asi y no hay mas,pero cada dia hay que salir con la canya a punto y aq esperar.
Un saludo
Lo que más me desespera de los taxis en Madrid, es la falta de ellos los viernes y sábado de madrugada.
ResponderEliminarTienes que luchar con la gente para volver a casa.
¡Más taxis por la noche por Dios!
acabo de entrar en este extraño efecto d conocerte hace poco y leerte despues: Me ha encantado entrar en este imaginario espacio desde tu visible mundo q revela cierta parte de lo invisible, q indaga en cosas e intentas desvelar lo oculto.
ResponderEliminarabrazos.JM.
Así es ddriver, encantado de tu paso por aquí.
ResponderEliminarAmigo matritensis,por lo que he hablado con compañeros de Madrid su grito es:
menos gente, a la mismas horas en los mismos sitios por Dios
que curioso, mientras escribía el comentario anterior, ha llegado otro , en el instante en el que yo publicaba el 3 comentario, aparecio raudo como un rayo verde JM y me ha relegado al 4.
ResponderEliminarGracias JM, hasta otra parranda en tierra de vetones, y hasta siempre en la cibervida.