
Recojo a un viajante en una zona industrial, el destino un hotel del centro. En el revistero de la parte trasera, entre otras publicaciones, hay unos trípticos sobre museos y patios de la ciudad. El viajero-viajante muestra interés por la visita a los patios, le explico lo que sé. Después de escucharme con atención, tras unos segundos pensativo, me dice:
-Hombre, si alguna me dice que se quiere acostar conmigo, sacrifico lo de los patios.
Me tomo la libertad de darle un consejo:
-Hombre, yo empezaría por decirle a alguna, si quiere acompañarte a visitar los patios, así multiplicarías las posibilidades de satisfacer tu verdadero deseo.
Y me contesta:
-Pues sí, tienes razón, como molaría el mundo si las tías tuvieran la misma sexualidad que nosotros ¿eh?.
-Es aquí, siete con cuarenta.
Esta clase de vieajeros es mejor que se queden en su casa, no me agrada esa clase de compañia, pero a vez hay que subir a todos y tragarte todo lo que te cuenta, bueno o malo.
ResponderEliminarBuen servicio para hoy
Un fuerte abrazo.
Hola,
ResponderEliminarGracias por tu visita a mi blog, y por tu solidaridad.
Me encanta leerte, porque todo lo que explicas me suena, mi marido es taxista y tenemos en casa esas aventuras cada día.
Un abrazo desde la BARCELONA APAGADA PERO MAI CALLADA.